lunes, 9 de agosto de 2021

Dislexia


Dislexia

La dislexia es la DEA (Dificultad Especifica de Aprendizaje) más frecuente y divulgada de la actualidad. Su manifestación involucra problemas en:

  •   Lectura
  • Escritura
  • Deletrear

Razón por la cual ha sido vinculada con un aumento considerable del riesgo de fracaso escolar.

La dislexia dificulta:

  • La capacidad para leer de manera fluida
  • Propicia una lectura interrumpida y lenta

La escritura también muestra anormalidades significativas como:

  • Una muy alta frecuencia de errores ortográficos
  •  Omisión de letras en algunas palabras
  •  Fusión de vocablos
En el deletreo, por otra parte, se evidencia un desempeño errático (repetición reiterada de algunas letras y segmentos de la misma palabra) incluso cuando se solicita reproducir palabras que resulten familiares.
Cuando las personas leen un texto con solo posar la mirada sobre las palabras en un proceso continuo de decodificación y construcción de significados. Aunque puedan pasar desapercibidas, las actividades que debemos ejecutar para leer implican un variado compendio de procesos sincronizados. Los músculos oculares, por ejemplo, deben realizar movimientos altamente coordinados de precisión milimétrica, para que la mirada consiga saltar por entre cada una de las letras que componen las palabras. También, de manera automatizada se aumenta la longitud de estos microsaltos cuando encontramos un pequeño espacio entre el final de una palabra y el inicio de la siguiente. Al mismo tiempo, conforme progresa nuestra capacidad de lectura, aprendemos a automatizar las pausas entre estos movimientos sacádicos. Aprendemos a realizar estos rápidos movimientos oculares durante la lectura son también llamados movimientos sacádicos, pausas o fijaciones, apenas por el tiempo mínimo suficiente para identificar las sílabas y palabras. Por otro lado, junto a estos procesos de coordinación visomotriz, la fluidez necesaria para un nivel de lectura también exige la automatización de muchos procesos cognitivos implicados. Reconocer rápidamente cada letra y mantenerla en memoria de trabajo por el tiempo suficiente para evaluar la forma en que debe pronunciarse según las letras contiguas, es una de muchas actividades cognitivas que deben automatizarse para optimizar el flujo de la lectura. Otra de estas actividades es la inhibición de la pronunciación, pues conforme dominamos el proceso de lectura, conseguimos inhibir muchos de los componentes involucrados en la pronunciación y vamos estructurando una lectura internalizada que no requiere el uso efectivo de todo el aparato fonológico y motor involucrado, sino solo una parte de este. Cada transición sirve como plataforma para estructurar el paso siguiente.

En la dislexia, los problemas comienzan a aparecer muy temprano, conforme el niño o niña manifiesta dificultades para automatizar muchos de los procedimientos de los que hemos estado hablando. La dislexia dificulta el establecimiento automatizado de asociaciones entre las letras y la articulación necesaria para producir sus sonidos, lo cual genera problemas en la capacidad para automatizar las relaciones entre las sílabas y su pronunciación particular, dificultándose consecuentemente una rápida identificación y verbalización de las palabras completas. Sin el apoyo que proporciona la automatización de tales procesos, el trabajo de lectura se convierte en un ejercicio mucho más arduo para quienes muestran señales de dislexia, pues deben pensar, monitorear y concentrase en muchos aspectos a la vez; todo lo cual sobrecarga la capacidad de los procesos psicológicos básicos.

El planeamiento, por ejemplo, se complica debido a que no sólo deben secuenciarse los pasos necesarios para la lectura, sino que cada uno de los componentes de esos pasos debe ser secuenciado a la vez, pues aún no se encuentran sólidamente automatizados. La memoria de trabajo se ve comprometida por varias razones. Primero, además de la cantidad de letras y palabras que mantenemos en mente mientras realizamos una lectura, quienes presentan dislexia deben mantener en mente otro tipo de información como la correcta pronunciación de las sílabas, etc., lo cual eleva las demandas del proceso. Luego, dado que todo el proceso se vuelve más lento, cada letra y palabra debe mantenerse en mente durante más tiempo, reduciéndose así la disponibilidad de recursos para manipular la información.  Como se mencionó anteriormente, la constelación de complicaciones de la dislexia incluye además problemas en actividades como la escritura y el deletreo. Para ilustrar el caso de esta última, debemos tener presente que el deletreo implica mantener una palabra en memoria de trabajo, mientras se manipulan y pronuncian sus letras de manera secuencial. Expuesta así la naturaleza de este proceso, no es ninguna sorpresa que tal habilidad se vea también afectada en esta DEA.

La dislexia puede conducir a situaciones muy desfavorables que pueden comprometer la salud mental de un niño o niña debido a constantes frustraciones en el proceso de aprendizaje, estrés crónico derivado de complicaciones en el ambiente familiar, etc. En general, un índice bastante alto de quienes padecen esta DEA abandona el sistema educativo antes de terminar la secundaria. Más tarde, en su vida adulta, es común que las personas con dislexia manifiesten escasa satisfacción con su vida, muchos problemas laborales y alta frecuencia de cuadros depresivos.

Información recuperada de: https://www.kerwa.ucr.ac.cr/bitstream/handle/10669/80904/2010-MEP-PIN-Dificultades%20Espec%C3%ADficas%20de%20Aprendizaje.pdf?sequence=1&isAllowed=y

 

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